Roma goza de un clima mediterráneo clásico. Los veranos (junio–agosto) son muy calurosos y secos, con temperaturas de 30–34°C, siendo agosto el mes pico de turismo a pesar del calor (y muchos locales que se van). La primavera (abril–mayo) y el otoño (septiembre–octubre) son ideales: 18–24°C, menos aglomeración, y la ciudad en su mejor momento.
Los inviernos (diciembre–febrero) son templados según los estándares europeos (8–13°C) con algo de lluvia — mucho menos turismo y mejores precios hoteleros. La Navidad en Roma es mágica, con belenes (presepi) esparcidos por toda la ciudad. El calor de julio–agosto es manejable con paseos matutinos tempranos, largo descanso por la tarde, y recuperación vespertina.