París disfruta de un clima oceánico templado. Los inviernos (diciembre–febrero) son grises y frescos (4–8°C) con heladas ocasionales pero raramente nieve. La primavera (marzo–mayo) es hermosa — temperaturas suaves (10–18°C) y la ciudad en su momento más romántico. El verano (junio–agosto) puede ser caluroso (25–30°C) y muchos parisinos abandonan la ciudad en agosto — una época sorprendentemente buena para visitar con menos locales pero más turistas.
El otoño (septiembre–octubre) es excelente: cálido, seco, y la ciudad recupera su plena vida cultural. Los mejores meses son mayo, junio, septiembre y octubre. Los mercados navideños funcionan desde finales de noviembre hasta diciembre y la ciudad brilla hermosamente iluminada.